- - Rose, solo hay una pieza de pollo en la heladera, ¿será que me la puedo comer? ¿O tú tienes mucha hambre? –Preguntó Ellen con la cabeza metida en la heladera, había pasado el día anterior y este sin probar un bocado de comida para que Ellen pudiera tener todas sus comidas a la hora, ignorando el malestar de mi estomago, asentí- Debe haber algo mal en ti, desde ayer no pruebas ni un bocado –Comenzó a calentar la sartén para freír la última pieza de pollo-
- - No me da mucha hambre –Conteste en tono desinteresado, me pare de la cocina, lo último que quería era que el olor a comida me inundase los sentidos-
Corrí hasta mi habitación, estaba decidida, no podía permitir que Ellen pasara hambre ni mucho menos necesidades, rebusque entre mis cosas y conseguí la tarjeta que me habían dado semanas atrás. Antes de descolgar el auricular, respire hondo, todo sea por el bien de ambas…
- - ¿Buenas tardes? –Me contesto una mujer con una voz increíblemente chillona y molesta-
- - Buenas tardes, llamo para comunicarme con el señor Roy –Trate de ser amable, claro, eso no se me daba muy bien-
- - ¿Roy? ¿Qué Roy? -¡Maldición! ¿Cómo que, que Roy? ¿Qué demonios iba a saber yo que Roy?- ¿Roy Flitz o Roy Flern?
- - No tengo idea, es para un asunto de… No importa, gracias –Colgué el auricular y coloque mi cabeza entre mis manos, esto no podía estar pasando, esto era simplemente injusto-
- - ¿Llamando a Roy Flitz? –La voz de Ellen me sobresalto, esta estaba situada en el marco de la puerta devorando el pollo, honestamente, la desesperación me había arrebatado el hambre-
- - No, no, no lo llamaba a él –Me negué hasta que caí en cuenta- ¿Cómo sabes que su apellido es Flitz? –La mire con los ojos entrecerrados-
- - Rose, lo siento… Pero, necesitamos el dinero y la única razón por la que no he mandado ninguna información es porque no sé como acercarme a ellos –Me miró, ¡SIP! Otra vez ese molesto brillo en sus ojos, la mire y sonreí, tenía un plan-
- - Ven aquí –La dirigí a mi armario- Con esa ropa de “No-me-importa-lo-que-pienses” no vamos a lograr nada –Rebusque entre mi ropa algo atrevido pero a la vez conservador y conseguí una hermosa falda ajustada a la cintura y que llegaba a las rodillas de color negro, una camisa morada que hacia juego y un cinturón- Esto debe servirte de algo –Me agache y conseguí unos tacones negros-
- - ¿Para qué quiero toda esta basura femenina? –Miraba con asco toda la ropa, una expresión que me pareció muy divertida-
- - Necesitas conquistar a uno de ellos, cual sea
- - Uno está casado, el mayor –Me mostro una imagen de su teléfono- Así que iré por el menor.
- - Perfecto, ¿Qué sabes del mocoso?
- - Tiene un perro, tiene 18 años, es diabético y… la verdad no sé más nada –Se encogió de hombros y se sentó en la cama dejando toda la ropa de un lado-
- - Tiene un perro –La miré pensativamente- eso definitivamente es una ventaja –Volví a adentrarme en mi armario, esta vez buscando algo deportivo- esto te servirá –Mostrándole un conjunto de ropa deportiva que guardaba para mis tardes de gimnasio-
- - Todavía no los conozco –Hizo una mueca al ver la ropa-
- - A eso vamos mi pequeña Ellen, digamos que vamos a recrear una ilusión de que se conocieron por meras coincidencias –Me senté en la cama y obligue a que Ellen me diera la espalda para arreglarle el cabello que estaba, por cierto, un poco muy desordenado por su falta de interés- Tienes que ser muy femenina y cuidadosa.
- - Y… ¿Cuándo lo conoceré? –Preguntó Ellen mirando su teléfono, en este se situaba una foto de los tres-
- - Esta tarde, cuando saque a pasear a su perro, tú te vestirás con esto –Pasándole un conjunto que consistía en un short y una franelilla blanca- y saldrás a trotar, harás todo lo posible por toparte con él, así que ve –La levante de la cama y le di una nalgada- ve a prepararte, tienes que estar hermosa.
Ellen entre rabietas y saltitos de emoción se fue a vestir, cuando volvió todo era un desastre. Así que busque unos cuantos accesorios, unas Ray ban estilo aviador le quedaría perfecto. Acomode su cabello en una coleta alta y dejando unos mechones sin amarrar, ¡VOILE! Estaba perfecta.
- - Ellen, cariño –Dándole los últimos retoques- A todos los hombres les gusta los pechos grandes, trata de sacarlos cada vez que puedas